.: tristeza: un apetito que ninguna desgracia satisface :. E.Cioràn



jueves, 24 de junio de 2010

sonàmbulos acuden a mì los que no saben
si sufren o si sólo por no muertos del todo
aún siguen suspirando sin encontrar su forma,
su expresión absoluta, su descanso y mi olvido.
y como quien conjura fantasmas yo pronuncio
palabras en que dejo de ser quien soy por ellos.





frag. de "Pasa y Sigue" en Poesìa Urgente.1941
G. Celaya

martes, 15 de junio de 2010

La Que No Está

Ninguna tiene tanto éxito como La Que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La Que No Está.
Ana María Shua.

lunes, 11 de enero de 2010

12

Cuando se apaga la última lámpara
no sólo se apaga algo mayor que la luz:
también se enciende la sombra.

Debería haber sin embargo lámparas
que sirvieran exclusivamente
para encender la sombra.

¿No hay acaso miradas para no ver,
vidas nada más que para morir
y amores sólo para el olvido?

Hay por lo menos ciertas tinieblas predilectas
que merecen su propia lámpara de oscuridad.



R. Juarroz.

lunes, 28 de diciembre de 2009

(...)
Hay mendigos lamentos limosnas
Hay secretor mentiras traidores
Y màs cerca y màs lejos estàn nuestras verdades.

Una carita sobre un gran cuerpo
Un cuerpo anulado por un vìvido rostro
El amor es màs leve que el deseo de amar.
(...)

Extracto del poema "escribir dibujar inscribir" de Paul Eluard

martes, 22 de diciembre de 2009

Yo no es que sea pesimista. Simplemente es que os odio a todos y desearía arrancaros las visceras con mis manos desnudas. Perdón por el exabrupto que acabo de tener, sé que es horario infantil y sé que no debo usar la palabra "desnudas".

— Émile Michel Cioran después de levantarse con el pie izquierdo

lunes, 10 de agosto de 2009

Para vengarnos de quienes son más felices que nosotros, les inoculamos -a falta de otra cosa- nuestras angustias. Porque nuestros dolores, desgraciadamente, no son contagiosos.



Emile Cioràn.


jueves, 16 de julio de 2009

Oh tú amor de mi vida
me había equivocado
no eras tú no eras tú
o no eras más que tú
y yo te quise al otro.
Que fueras tú que fueras
que llevaras tu nombre
que vieras con tus ojos
y que me conocieras
ya me justificaba.
Qué voy a hacer ahora
con este amor con cartas
que escribí para quién
qué haré ya con mi vida
con lo que soy con versos
que ahora me hacen gracia.

Pensé en dejarlo todo
pensé en abrir el gas
lamento que no sea
ya posible un convento.
Día a día me miro te miro
y me hace gracia
pienso en abrir el gas
siempre lo postergo.
Pienso otras cosas pienso

que tal vez sea el otro
que quizás una noche
se rompa una corteza
que un milagro te entregue

y vea que eras tú
el que quise el que quiero.


Idea Vilariño